[Trasfondo] Relatos de alianzas II: Orcos de Gombrul y mercenarios de Lucrecio de Bellarana

¡Saludos a todos!

Después de ver el trasfondo de la alianza entre los ogros e imperiales de Marc y Joan en el marco del I Torneo por parejas Corredores de Sombras, hoy llega el turno de Juan y Xavi quienes nos presentaron una alianza entre mercenarios, comandados por Lucrecio de Bellarana, y orcos, dirgidos por el gran Grombul.

Tomad asiento y sin más dilación:

De la alianza entre el poderoso ejército de los orcos de Gombrul y el curioso contingente de Lucrecio de Bellarana.

De quien redacta este extracto puedo decir que soy quien acompaña al pagador del contingente mercenario, lo llaman “el zafio Rudolf”, se trata de un mercader imperial de origen noble sin mucho éxito en sus empresas; la última, fue tratar de enviar una caravana para recoger joyas preciosas y especias del lejano reino de Catai. Lógicamente, la caravana nunca volvió, y acabó casi en una ruina que se avecinaba perpetua, así pues, cansado y agotado de sus desventuras, decidió, como muchos otros valerosos (o no tan valerosos) humanos y otras razas, lanzarse a la aventura del mercenariazgo. La pregunta era ¿cómo podría hacerlo?

Después de visitar Tilea, el zafio Rudolf tuvo la suerte de embarcarse en una conquista al Nuevo Mundo, algunos querían hallar la ciudad del oro, otros los templos perdidos, otros simplemente no sabían qué hacer con su vida. Así que, fingió ser un guerrero, y se embargó en una hazaña que no habría tenido parangón hasta entonces.

Allí, se enroló con el famoso regimiento de lo que después de sería la Legión Perdida de Pirazzo, pero ¿qué os puedo decir yo? Realmente, los verdaderos componentes de esa Legión Perdida son este pagador que me paga religiosamente por acompañarle y escribir sus venturas y desventuras de manera pomposa, ensalzándolo cual Sigmar o Valten (no me miréis así… me pagan por hacerlo 🙂 ) son el pagador, y el que luego elegiría como comandante de sus tropas, el proclamado (por él mismo, es decir, Rudolf) Capitán Lucrecio de Bellarana, el estólido ¿Por qué estólido? Vamos allá…

Todo comenzó en esa famosa expedición, Lucrecio provenía de una acaudalada familia de guerreros y nobles imperiales que querían que fuera otro gran guerrero, lo que ocurre es que éste no destacaba por sus esfuerzos en superarse y mejorar, a pesar de ser un buen combatiente, iba siempre… “a su bola”. Así que decidieron forzarlo a ir al Nuevo Mundo, y que se hiciera un hombre, un hombre de verdad.

Cuando ya habían desembarcado en este Nuevo Mundo, en las profundas y salvajes selvas de Lustria, y cuando más de la mitad de las tropas que se habían embarcado habían perecido a causa de la vida silvestre de allí, Rudolf empezó a pensar que Lucrecio tenía alguna cualidad de la que podría aprovecharse, no en vano, lo llaman “el zafio”, aunque él no lo sabe; creo que se fijó en sus ricos atuendos más que otra cosa, ya que el mismo iba ataviado con vestiduras propias de la nobleza. Un día, Rudolf se percató de que Lucrecio tenía mucho sueño, y cuando la expedición se detuvo para acampar, éste decidió acampar con él, quizás porque pensó que podría aprovecharse de la situación… No obstante, por la razón que fuera, Lucrecio pasó más de un día y medio durmiendo, mientras Rudolf, curiosamente, también, la razón es porque a ambos les picó el mismo insecto, pero Lucrecio tenía más sensibilidad que el rudo de Rudolf y eso hizo que presentara los mismos síntomas desde mucho antes.

Cuando éstos despertaron, lógicamente todo el campamento había partido hacía tiempo y no había huellas de a dónde habían ido, y bueno, por no irme por los cerros de Altdorf, diré que esa mañana, cuando Lucrecio despertó, se encontró ante sí una pica, que pensó que podría ser su pica, pero al enarbolarla halló que ésta había sido imbuida de algún poder mágico, ya que todo insecto o monstruo que se acercaba para atacarles, que ya sabemos que las selvas de Lustria son bien peligrosas, en cuanto éste enarbolaba su pica, se detenían y eran incapaces de moverse o atacarles. Así pues, decidieron regresar de nuevo al Viejo Mundo, dado que con esta pica, el viaje de regreso podría ser más plácido y seguro ahora que no eran atacados…

Acerca de cómo se encontraron estos desventurados con un ejército Orco…

Como sabemos, ahora Rudolf ha puesto sus espadas en alquiler a un ejército Orco, Gombrul, en busca de su recompensa, ¿la razón? Según él, porque en su magnanimidad ha decidido prestar sus servicios a un exiguo ejército orco para obtener algo de prestigio, ¿la realidad? Un día descubrí que había sido amenazado de muerte por Gombrul el demoledor: o le ayudaba, o aniquilaba a todo su ejército y le rompía la pica a Lucrecio, obviamente el estólido de Lucrecio no sabe nada, el zafio y rufián de Rudolf se encargó de que no lo supiera, supuestamente yo tampoco lo sé…

Todo comenzó cuando éstos estaban de vuelta a Tilea, para enrolarse como mercenarios comunes, y se toparon con un ejército orco, escucharon a lo lejos a un poderoso orco decir: “oz voy a matar a todoz, oztiaaaaaaaaaa!!!!!!”, mientras con sus propias manos reventaba y aporreaba cabezas de goblins de su ejército, tan enfadado estaba, que no le importaba destruir a parte de su propio ejército, cogía a goblins, los partía en dos, aplastaba sus cabezas, los lanzaba por los aires…

Cuando Lucrecio y Rudolf se disponían a esconderse, Gombrul los vio, como estaban lejos, lanzó a unos jinetes de lobo a por sus cabezas, así que Lucrecio, tranquilamente, enarboló su pica cuando estaban más cerca, y los lobos se quedaron paralizados, sin poder moverse, y los jinetes goblins confusos: si huían, Gombrul aplastaría sus cabezas y los lanzaría por los aires, si cargaban sin los lobos, esa poderosa lanza seguramente acabaría con ellos con un golpe mágico o algo de esas cosas extrañas humanas. Así que decidieron quedarse tal cual estaban. Así que Gombrul, más cabreado todavía dijo algo así como: “jodeeeeeeeeeeeeeeer, el gigante, ve a por elloz, mételoz en tu zaco y tráemeloz, tenemoz comida para ezta noche”. Así que el gigante obedeció sus órdenes y fue a por ellos, de nuevo, quedóse paralizado cuando se hallaba cerca de los dos “insignificantes” humanos.

Gombrul no lo podía creer: un auténtico gigante no podía atacar a esos humanos, así que decidió, algo que no había hecho en su vida, sellar la paz para conservar su vida. A cambio: no le podrían decir a nadie lo que había acabado de hacer y además, tendrían que ayudarle a volver a ser un gran general orco.

Por supuesto que Rudolf no tardó en aceptar, sabedor de que Lucrecio tenía dinero, sabía que podrían reclutar un ejército fácilmente, con promesas de oro, no en vano carga con su propio cofre de paga a las batallas, abierto para darle más ostentación, montado en un unicornio que robó de Bretonia.

Acerca de los extraños personajes que acompañan al ejército.

Parece ser que a Rudolf lo ayudan dos hechieros: un arúspice y un hechicero kislevita. Nada más lejos de la realidad, el arúspice resulta ser un fornido hechicero sin mucho éxito en las artes mágicas, que decidió disfrazarse para inspirar mayor temor a sus enemigos, con algo de éxito en su empresa, y encarecer sus servicios, cosa que Rudolf… bueno, ya sabemos que es un poco rufián.

Por otro lado, va con nuestro ejército un supuesto hechicero kislevita, hace cosas curiosas, lástima que un inculto Rudolf y un estólido Lucrecio no sean las personas más avispadas, pero está claro que… ¡usa petardos para lanzar sus conjuros! Una vez, le preguntaron cómo lo hacía y dijo: “lo hizo un mago”, yo pensé: “no, a mí eso de que –lo hizo un mago-“, no me vale, tiene que haber algo de lógica en todo esto, así que una noche decidí seguirlo hasta su tienda, y descubrí que efectivamente, lo que parecen ser poderosos hechizos capaces de hacer huir a un regimiento entero, se trata simplemente de un petardo gigante espoleado con pólvora y fuego, le aseguré que guardaría su secreto, total, teniendo en cuenta a los generales que tenemos, no creo que entendieran mucho qué es lo que realmente hace. Por supuesto Gombrul lo valora muy positivamente ya que los orcos lo consideran como un gran hechicero capaz de hacer “zaltar chizpaz” a cualquiera que quiera acercarse a ellos.

Y así concluye mi relato de cómo un ejército orco ha terminado alquilando a un contingente mercenario.

2 respuestas a “[Trasfondo] Relatos de alianzas II: Orcos de Gombrul y mercenarios de Lucrecio de Bellarana”

  1. -Pero en la anterior batalla estaba luchando contra un pegaso enfurecido y en la siguiente estabas a lomos de in pegaso
    +Lo hizo un mago
    -Pero
    +Un mago

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