[Malifaux] Tejiendo los hilos del destino (XI): exploración y una nueva era.

Buenas habitantes de la Brecha.

Tras un mes de enero que ha sido bastante completo a nivel de hobby y tras el relato independiente del infame capitán Zipp, retomamos la historia de Malifaux donde la dejamos, tras la apertura de la Gran Brecha.

(Prometo retomar esta semana sin falta el informe de Von Schill).

EXPLORACIÓN

Durante sus batallas, los magos del Concilio no habían atisbado ningún signo de vida dentro o fuera de la ciudad. El tamaño de la ciudad dificultaba cualquier tipo de exploración, de mala gana, el Consejo se retiró a la Tierra para fortalecer su control sobre el portal.

Se contrató un ejército de mercenarios para asegurar la Brecha frente a cualquier cosa que pudiese venir del otro mundo. Pequeños grupos de exploradores se alistaron para comenzar a investigar la ciudad y sus alrededores, mientras que los mejores académicos y arqueólogos de la Tierra fueron llevados a las ruinas de Santa Fe para comenzar a desentrañar los misterios de la ciudad.

Todos los exploradores del nuevo mundo fueron contratados con gran secreto. Esparcieron rumores de que un terrible terremoto había golpeado la Santa Fe y que una virulenta plaga había arrasado la población, desalentando a cualquier curioso de acercarse a observar que sucedía realmente.

Uno de los primeros avances del Concilio fue el descubrimiento de un gran repositorio de libros abandonado por los antiguos habitantes de la ciudad. La Biblioteca Duer, llamada así en honor al explorador que encontró por primera vez sus salones, era una enorme red de bóvedas marcada con símbolos de extraño conocimiento. Un equipo de académicos trabajó durante meses, limpiando, clasificando e interpretando la lengua sobrenatural que encerraban aquellos libros.

Al mismo tiempo, los exploradores del Concilio comenzaron a investigar la ciudad y sus alrededores. Debajo de la ciudad, descubrieron una red de alcantarillado, conductos, pasadizos y catacumbas. Muchos fueron los que se perdieron al adentrarse en estos retorcidos laberintos, pero aquellos que regresaron, trajeron consigo mapas que sería de incalculable valor para futuros exploradores.

Mientras tanto, los archimagos del Concilio se dedicaron a estabilizar la Brecha. Sin necesidad de apoyo mágico, la Brecha había comenzado a brillar y temblar de forma errática tras cada viaje en la que era atravesada. Existía la preocupación de que al comenzar a realizarse viajes demasiado frecuentemente, ésta colapsara sobre sí misma o, peor aún, que se rasgara el plano entre dimensiones. Después de mucho debate e investigación, el Concilio encontró una solución a su problema. Durante arduos meses de trabajo, construyeron un zócalo y un arco de piedra, tallados con profundas runas místicas, en ambos lados de la grieta. Cuando la última piedra se colocó en su lugar, la Brecha fue finalmente estabilizada.

Para entonces, los exploradores de las zonas más alejadas habían comenzado a regresar a la ciudad. Algunos regresaron cargados de riquezas, otros con historias desgarradoras acerca de extrañas criaturas o antiguos miembros del Concilio que habían formado un culto en las montañas distantes, de otros simplemente nunca volvieron a saber nada.

Los mayores descubrimientos vinieron del grupo que se llegó hasta las Tierras Baldías del sur, los que llegaron hasta allí habían encontrado una ciudad desierta, algunas chozas desmoronadas sobre un montículo de tierra agrietada. En el centro del pueblo había un gran agujero abandonado que penetraba profundamente en la tierra. El agujero resultó ser un pozo a una mina y en su punto más bajo, los hombres encontraron un alijo de Soulstones, las mismas piedras míticas que habían descubierto los abisinios ciento cuarenta y cinco años antes. Estas piedras de alma, sin embargo, estaban completamente intactas, y cuando los miembros del Concilio las estudiaron, sus estudiosos señalaron referencias a las mismas en algunos de los textos que habían logrado descifrar.

El Concilio sabía por las historias y mitos de Abisinia que aquellos en posesión de las Soulstones podían canalizar increíbles cantidades de magia, y que estas eran aún más potentes den Malifaux. Al darse cuenta de que necesitarían más personas para estudiar adecuadamente y extraer las gemas mágicas del suelo, el Concilio decidió compartir su descubrimiento con el resto del mundo.

UNA NUEVA ERA (1788-1790 D.C.)

El anuncio del Concilio conmocionó al mundo.

Cada taberna, salón y plaza era un centro de debate. Se imprimió una ingente cantidad de panfletos y periódicos, alabando este acontecimiento como el siguiente paso en el progreso de la humanidad o su ruina total. Los sacerdotes, rabinos e imanes lucharon para dar sentido al conocimiento de que las almas eran reales, como demostraban las Soulstones, además de la existencia de un mundo entero más allá del suyo.

Diplomáticos y políticos enviados desde todos los puntos de la Tierra viajaron a Malifaux para investigar las afirmaciones de “el Concilio”. Se les mostraron las maravillas de Malifaux y quedaron hechizados por las demostraciones de magia que antes solo se habían contado en fábulas y leyendas. Prometieron compartir los secretos de la magia y las Soulstones con estas naciones, siempre que enviaran a sus ciudadanos a Malifaux.

En poco tiempo, la ciudad abandonada se había convertido en un próspero asentamiento humano. Primero fueron cientos y luego miles, los viajeros que se dirigieron a Malifaux. Las ruinas de Santa Fe se reconstruyeron de nuevo y volvió a ser una ciudad igualmente próspera cuyo único propósito era dar apoyo a la ciudad en la otra dimensión. El Consejo recurrió a la poderosa magia para traer agua desde el desierto, creando grandes extensiones de tierras de cultivo cuyo único propósito era alimentar a los residentes de Malifaux.

La extracción de Soulstones era un trabajo agotador, pero el Consejo pagaba bien el trabajo, y las ciudades en expansión surgían alrededor de las nuevas vetas casi tan rápido como eran descubiertas. El consejo conservó las soulstones más grandes para alimentar su propio poder, pero otras fueron enviadas a la Tierra y repartidas entre las potencias mundiales que habían elegido apoyar el asentamiento en Malifaux.

En todas partes, la gente experimentaba con soulstones, moliéndolas como componentes alquímicos, medicina o como fuentes de energía para máquinas cada vez más complejas. En todo el mundo, las personas sin talento previo para la magia recurrieron a la energía almacenada en las gemas para convertirse en magos poderosos e influyentes. Algunos de estos magos incluso comenzaron a enseñar a otros cómo manipular las invisibles energías mágicas a su alrededor, creando distintas escuelas de hechicería.

Benjamin Hanks, un relojero de Connecticut, fue responsable de la activación del primer constructo. Existían montones de escombros, maquinaria rota o inerte alrededor de Malifaux.

Sin embargo, cuando Hanks colocó una soulstone sobre una de las máquinas y la modificó, se descubrió para su asombro que era una maravilla mecánica completamente funcional. Muchas de las máquinas descubiertas de esta manera eran simplemente para ayudar a tareas cotidianas o réplicas de diferentes animales. Algunas, sin embargo, eran temibles titanes capaces de manejar gran cantidad de armamento.

La construcción y reanimación de estos constructos se puso de moda a lo largo de toda la ciudad y las máquinas en funcionamiento fueron enviadas a través de la Brecha , como curiosidades para reyes y cortesanos, máquinas de guerra fueron enviadas a generales y caudillos, y otros objetos de estudio fueron enviados a eruditos e ingenieros.

Poco a poco, los pioneros que llegaron a través de la Brecha comenzaron a asentarse cada vez más lejos de la ciudad propiamente dicha, a menudo con la esperanza de hacerse ricos descubriendo una veta de Soulstones. A medida que se aventuraban más lejos, informes de criaturas fantásticas y monstruosidades mitológicas comenzaron a filtrarse a través de las tabernas y bares de la ciudad. Al principio, estos informes fueron tomados en broma, pero pronto los colonos desaparecidos y las historias frenéticas se volvieron demasiado numerosas para ignorarlas. A regañadientes, el Consejo se vio obligado a admitir que Malifaux parecía estar habitado y que los nativos no eran amistosos.

Tomaron prestado un término que había sido en el pasado en la Tierra para describir a los nativos del nuevo mundo: los Neverborn.

Saludos desde el otro lado.

3 Replies to “[Malifaux] Tejiendo los hilos del destino (XI): exploración y una nueva era.”

  1. Muchas gracias por estos post. Se están convirtiendo en mis favoritos.

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