[Debate] [Namarie] Juegos y Equilibrio I: Recompensas

Saludos, Señores de la Guerra.

Parece que una charla se ha transformado en un intenso debate, sobre si Warhammer está equilibrado o no. Tras la opinión de Zeo y la opinión de Undomain, voy a expresar la mía.

Primero vamos a aportar una nueva definición de Equilibrio.

¿Qué es el Equilibrio?

Sólo tenéis que mirar una balanza. Nunca conseguiréis que algo pese exactamente lo mismo que otra cosa con métodos “habituales”, siempre habrá alguna imperfección que causará un desequilibrio (por leve que sea). Mi primer punto de desacuerdo con Zeo es que NO se puede hablar de “equilibrado” o “no equilibrado”, igual que no se puede hablar de algo completamente bueno o completamente malo… lo único que no admite discusión, como ya dijimos, es el tema de los culos femeninos, donde Salma Hayek gana con certeza absoluta). Dicho esto, NUNCA podemos decir que “tal juego está equilibrado” y “tal otro no”; sería mucho más sencillo establecer un “equilibrómetro” que pudiera medir de forma objetiva el equilibrio. Como esto no es posible, tenemos que basarnos en aproximaciones.

Equilibrio en juegos

La mayoría de juegos, desde el Júrgol al ajedrez pasando por el Conejo de la SuerteWarhammer, tienen tres factores importantes: las REGLAS del juego, el AZAR (incluyendo aquí factores “externos” como el clima), y los JUGADORES (léase su habilidad, lo que saben, lo mucho que corren… aunque sean una IA en un juego de estrategia de ordenador).

  • En cuanto al azar, los estudiosos de la estrategia afirman que si un juego tiene mucho azar, éste se “diluye” y acaba siendo un 50%-50%. Probablemente si alguien grabase en vídeo una partida de Warhammer y anotásemos los resultados de los dados, daría una distribución más o menos equitativa. Sí, claro, si fallas el chequeo de estupidez de tu unidad de gélidos del turno en que estás haciendo la ruptura, seguro que es más importante ese dado que uno para impactar de un ballestero; pero en general la suerte (o azar) se puede descartar cuando se mira el equilibrio.
  • Los jugadores son un factor DISTINTO al juego. He visto en muchas ocasiones (jugando a Warhammer) cómo un buen jugador sacaba provecho de la situación, pensaba en dos turnos vista, y acojonantemente al tercer turno ya le dabas la partida por los excelentes movimientos. De esta forma, podemos decir que una partida entre un jugador experto y uno novato está desequilibrada, igual que un duelo de Júrgol entre un primera división y unos chavales lo está (aunque los chavales tengan muchas más filas). En los wargames, “el jugador” se traduce en “las decisiones que toma un jugador”. Ya lo veremos más adelante.
  • Y llegamos al tercer factor: el JUEGO. Un juego estará equilibrado cuando, dejando aparte los otros dos factores (el azar y los jugadores con sus decisiones), o sea, suponiendo que son iguales, las probabilidades de ganar de ambos es muy parecida.

Equilibrio en Warhammer I: Reglas

En Warhammer, como sabéis, hay varios ejércitos distintos, con distintas tropas, distintas habilidades y distintas tácticas. Por ello, hay dos temas diferentes que debemos abordar: ¿Cuán equilibrado está Warhammer? y, ¿Cuán equilibrados están los libros de ejército? Parece obvio pero poca gente se da cuenta de que son dos conceptos distintos. Empezaremos con el juego en sí, y luego abordaremos el tema de los libros de ejército. Así que supondremos que ambos jugadores tienen el mismo ejército.

Zeo proponía como ejemplo el hecho de que cuando un jugador tiene un estandarte más que el otro, el total de puntos que puede conseguir un jugador aniquilando al contrario es distinto. Esto es irrefutablemente cierto. Sin embargo, y aquí entramos en el meollo, la partida de Warhammer no empieza cuando despliegas el ejército, sino cuando haces la lista de ejército. Es absurdo, en un Wargame de elección libre o semi-libre de ejército, pensar en la batalla. En DBA, por ejemplo, los ejércitos están cerrados (o casi cerrados); en el ajedrez están completamente cerrados. En la gran mayoría de wargames hay un sistema para poder elegir entre un abanico de tropas, generalmente basado en un coste para cada tropa (donde, generalmente, mejor tropa = más cara) y en una disponibilidad (donde, generalmente, mejor tropa = más escasa). A partir de ciertas opciones, es cuando un jugador debe establecer un plan de batalla, estudiar sus tropas, pensar en su oponente y crear un ejército acorde. Esto, amigos lectores, es parte de la estrategia y es no sólo inseparable sino gran parte del juego. Algunos a esto le llamáis “buscar combos” 😉 pero para la mayoría de jugadores, es la mitad del juego.

En consecuencia, no se puede hablar de que el juego no está equilibrado porque un jugador elige una cosa y otro jugador elige otra cosa (insisto, estamos suponiendo que llevan el mismo ejército); es parte del factor JUGADOR del que hablábamos antes. Al fin y al cabo, un buen General lo es tanto por la estrategia (crear un plan de batalla) como por la táctica (saber ejecutar dicho plan según va avanzando la batalla).

Si tenemos en cuenta ésto, ¿el juego está equilibrado? ¿Cuánto? Bueno, la única diferencia viene por la disposición de la escenografía (que es prácticamente azar, salvo cuando se juegan escenarios o campañas, algo que os recomendamos porque transforman una desigualdad en un reto), y por quién empieza primero (algo que depende de la suerte, y de quién haya elegido menos unidades -jugador-). Es decir, el posible desequilibrio en el juego viene por azar o por jugador. En otras palabras, el juego tiene el mismo desequilibrio que el ajedrez

Equilibrio en Warhammer II: Ejércitos

Ahora llegamos al punto clave: los libros de ejército. ¿Están equilibrados los distintos ejércitos? La respuesta obvia para cualquiera que haya jugado más de 20 partidas es que NO, no están equilibrados. No porque algunos tengan menos tácticas (disparo vs masa vs ejército rápido), ya que eso lo deja al nivel del piedra – papel – tijeras (o, para los más frikis, piedra – papel – tijera – lagarto – Spock), sino por el tema de la disponibilidad y variedad. Hemos visto que hay un montón de opciones en cada libro, algunos con más opciones y otros con menos, algunos con más variabilidad de opciones (que no es lo mismo) y otros con menos, y algunos ejércitos con tropas más de élite y otras menos, tropas mejores que otras, etc. Esto, la Disponibilidad, es lo que hace que el juego se desequilibre; cuanto más distinta sea la disponibilidad de distintos tipos de tropa o unidad tengan los ejércitos, mayor desequilibrio hay. El punto álgido lo tenemos en Magic o en los juegos de miniaturas coleccionables como Heroclix: hay algunas cartas o miniaturas que son claramente superiores al resto, así que si las tienes, aumentan considerablemente las opciones de victoria; pero es más difícil obtener esos “elementos desequilibrantes”.

Como decíamos al principio del post, no hay “blanco” y “negro” sino muchos grises. No hay miniaturas (ni cartas) completamente desequilibrantes. Y, en Warhammer, la diferencia entre la disponibilidad de los distintos ejércitos es bastante menor que por ejemplo en juegos de cartas o miniaturas coleccionables, así que Warhammer (debido a que hay libros de ejército) está más equilibrado que Heroclix o Magic, pero menos que por ejemplo el Ajedrez o DBA (donde hay menos diferencia entre los ejércitos). Por supuesto, alguien podrá decir “pero elegir tal o cual ejército es una decisión del jugador y por tanto no es del propio juego”; sí, es cierto, pero con contadas excepciones la gente no cambia de ejército cada dos partidas.

Y esto es así por dos factores: el primero, porque ese desequilibrio le interesa a Games Workshop (aquí podríamos hablar de los fanboys, del márketing, de la rueda de los wargames, del efecto Gamusino o de cómo funciona Games Workshop por dentro… pero ya lo hicimosn en su día); y segundo, algo que no hay que olvidar, que Warhammer no es un juego con cientos de años, ni siquiera 30 años (aún), tiene más de 200 tipos de tropa, más de una docena de libros de ejército vigentes, y cada edición del juego cambia algunas cosas; es físicamente imposible encontrar un equilibrio entre todo ello. Warhammer aún es un juego dinámico, y por tanto se van cambiando la utilidad de las tropas de los ejércitos, y demás estrategias  (y por tanto la Disponibilidad); por ello, el equilibrio entre ejércitos (que no “del juego”) no será posible a corto plazo. Aún así, en general los libros de ejército están bastante equilibrados entre sí (un buen jugador va a ganar a un mal jugador, tengan el libro de ejército que tengan). Y, quizá, ahí está la gracia de Warhammer.

Es mi opinión.

8 Replies to “[Debate] [Namarie] Juegos y Equilibrio I: Recompensas”

  1. Interesante disertación, coincido contigo en que el juego empieza en la elaboración de la lista (estrategia, ya que la lista se hace en base a lo que se tiene en la colección) y una vez que se tiene la mesa lista, empieza la táctica desde el despliegue… En lo referente a la Salmita, pues creo que he visto mejores traseros femeninos, pero es cuestión de gustos.

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  2. Yo lo he visto en warhammer, uno de los compañeros de partida juega a ganar, por lo cual elige cierto tipo de banda, Miraglianos, Hombres Rata, Luchadores de Pozo, lo que lo hace letal en los primeros encuentros, yo que juego siempre con Tapones y ocacional mentecon bretones, sufro en esas partidas iniciales, pero a la larga, al desarrollar la estrategia contra esas bandas por medio de el equipo, habilidades, tiradas de desarrollo de personajes, o espadas de alquiler, se nivela el juego.

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  3. Si separas el reglamento en sí de los libros de ejército, es imposible que el juego no esté equilibrado. Simplemente porque el reglamento, antes de aplicarlo a un ejército determinado, es algo neutral. Esto ocurre con cualquier juego y, en mi opinión, no debería entrar en el debate. Se ve que un juego está desequilibrado al aplicar ese reglamento a diferentes ejércitos.

    Pero en cuanto al desequilibrio entre ejércitos, hay dos cosas que querría diferenciar. Una, las elecciones que se pueden hacer con ese ejército (unidades, personajes, magia, etc, etc). Otra, la mecánica de ese ejército (el caso de los skaven, por ejemplo), mucho más difícil de equilibrar, ya que se aprovecha directamente del “metajuego”: muchas unidades skaven tienen más bonos por filas encima de la mesa, más capacidad de reacción (por ser muchas en muchos sitios), y más capacidad de maniobra (ya que en el warhammer no hay sistema de órdenes limitadas, y tener más unidades no significa manejar el ejército con más dificultad, al contrario, cuantas más, más se aventaja al contrario en maniobra).

    Sobre los combos, o la elección de ejército, frente a la táctica sobre la mesa, creo que una cosa siempre va en detrimento de la otra. Cuanta más elección se tenga a la hora de elegir el ejército, y cuanta más variedad de unidades haya para elegir, menos peso tendrán las elecciones tácticas en la batalla. Lo cual no quiere decir que esté mal. Como dije en un post anterior, hacer combos es divertido. Pero para mi gusto no merece la pena si luego se resiente la batalla. No me resulta muy gratificante ver cómo se despliegan dos ejércitos y saber quien ganará antes de empezar por el piedra-papel-tijera de la elección de ejército.

    Por otro lado, si los juegos muy abiertos en la elección de ejército tienen mucha variedad, no quiere decir ni mucho menos que los ejércitos que se ven en las mesas sean variados. Lo que quiere decir simplemente es que los jugadores tienen mucho donde elegir, pero pronto se sabe qué unidades merecen la pena y combinadas con qué, y en seguida los ejércitos imperiales sacan dos tanques y un altar porque, sencillamente, es lo que más cunde.

    En un juego donde las listas sean más cerradas, pueden verse ejércitos (en las mesas) con más variedad que en los juegos supuestamente más variados. Y esto ocurre porque las unidades individuales no son tan determinantes. En un juego histórico te podrás hacer una lista romana “de libro”, o con aliados del este y multitud de caballería, o de la frontera con auxiliares bárbaros, y ver un ejército completamente diferente en cada partida. Porque variarlo no implica automáticamente perder posibilidades, o al menos no tantas.

    Sacar un ejército imperial de warhammer de infantería, con un solo cañón y sin magos, es bastante suicida. Por lo tanto, los ejércitos imperiales siempre se parecerán mucho. Incluso en partidas entre amigos, sin culoduradas, no se podrá ver un ejército muy diferente. Con diferente me refiero al ejemplo que acabo de poner, como un montón de alabarderos con un simple cañón de apoyo y una unidad de caballería. Los combos hacen tirar a lo eficaz y se pierde variedad.

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  4. El reglamento puede estar desequilibrado, perfectamente. Oh, sí… Pon un ejército de opciones genéricas humanas (como podría ser la tropa base de imperio, con algo de artillería) frente a sí mismo, como en el ejemplo de Pater Zeo, en una partida de 6a y otra de 8a, con el mismo “libro”, y las opciones a elegir son compleeetamente distintas, simplemente porque el manual de 6a favorecía notablemente la caballería y caballería ligera, mientras que en 8a se favorece bastante tener inmensas filas de infantería viva.

    Por lo demás… WHF no está equilibrado xD. No hay más que ver a los OyG, ogros, Khemri… Y a Demonios, EO, AE y, ahora en 8a menos, CV.

    Bien sea por una escalada armamentística, por ideas nuevas que van teniendo los diseñadores (¿portaestandartes de batalla con equipo mundano?), o por pifias en algún libro entre medias (“A los AE les hemos dado pegar primero… A los EO qué menos que odio, y más baratos…”).

    Además, con actualizaciones dispersas en el tiempo de los ejércitos, es imposible mantener una misma política de cambios.

    DBA es el ejemplo opuesto (pocas elecciones, ritmo de actualizaciones conjunto y no dependiente de las miniaturas), y tampoco creo que especialmente equilibrado… Si yo juego con romanos imperiales tendré un montón de infantería pesada. Si a la infantería pesada los elefantes la trituran (que no lo sé, no tengo tanto bagaje) , y me sacan enfrente persas o cartagineses, pues igual tengo un problema…

    Warmachine sí creo que está más equilibrado, más aún en el mk2 (por cierto, hace tiempo que no se ve el “Escalada a 2” 😛 ). Actualizaciones constantes para todo el mundo cada dos años (alternos hordes-WM), muuuchas posibilidades genéricas (todos los ataques potenciados), mucha variedad de elección, para centrarse en un aspecto o ir cubriendo todos,… La prueba de ello es que todavía se ven por las mesas (y siguen dando mucha guerra) las primeras miniaturas que sacaron (Sorscha, el Carnicero, Vlad, Asphixious, Haley, los hacedores de viudas, los deathripper,…), con lo que es un juego con poca obsolescencia de miniaturas.

    En cualquier caso, los más equilibrados creo que son los juegos que no tienen asociada ninguna fábrica de miniaturas. Si tengo un stock de tropecientas cajas de infantes, haré reglas que potencien la infantería, para deshacerme de stock. Si no dependo de vender más o menos minis, sino reglamentos, me preocuparé más por las reglas en sí que por cómo afectarán a mis ventas…

    Salud

    PD: a todo esto, los CV mucho mejor con el libro de 6a, dónde va a parar xD.

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  5. Sólo hay un punto en el que discrepo con tu disertación.
    Es únicamente en el punto de los libros de ejercito.

    El desequilibrio no se debe a que tengas más disponibilidad o menos de tropas y tácticas. El desequilibrio se produce en el hecho de que la puntuación de una unidad o miniatura no se corresponde con su utilidad real en el campo de batalla. No hablo de esta edición, porque ni he jugado ni voy a jugar con ella, pero si he jugado a las anteriores.

    Así se han visto ejercitos casi clónicos sólo de caballería, no porque sea la táctica preferida de la gente, si no porque era la opción con más posibilidades de victoria frente a cualquiera. Si pegas primero, pegas dos veces, que se dice.

    Entonces es cuando se debería plantear… ¿esta correctamente valorada la puntuación (no voy a entrar a juzgar la mecánica del juego) de las tropas…?

    Yo creo que la respuesta es claramente no.
    Da igual que tengas 100 opciones de tropas, porque al final utilizas las tres que tienen más posibilidades. Eso me parece penoso, porque hace el juego aburrido y monótono. No tienes posibilidades de plantear otras estrategias y tácticas porque implica que ya has perdido antes de empezar. (Yo sigo intentandolo porque supone un reto para mi… pero es que soy masoca)

    El equilibrio radica en que, independientemente de que unidades escojas, tengas las mismas posibilidades de ganar que tu adversario, siendo tu inteligencia y astucia la que inclina la batalla en uno u otro sentido. Y eso hasta el momento no lo he visto, ni por mecánica de juego ni por lista de ejercito (al fin y al cabo están muy relacionados).

    Por supuesto el azar influirá, pero eso afecta a las dos partes por igual, así que no es determinante en este análisis.

    Otros juegos como DBA, el ajedrez, etc. a priori son equilibrados. No creo que sean monótonos y aburridos por el hecho de ser equilibrados. Al reves, suponen un reto para los generales y la victoria se disfruta por el mero hecho de tener que ser peleada. No es un mero juego de tirar dados y a ver que sale.

    Esa es mi opinión.
    Y ya sabeis, las opiniones son como los culos, cada uno tiene el sueyo. (Y todos deseamos el de Salma Hayek):P

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  6. En el ajedrez, el jugador con blancas tiene ventaja. Hasta el punto de que hacer tablas con negras es casi una victoria y en los torneos de grandes maestros es lo que suele acabar decidiendo las finales.

    Es decir, el mero hecho de que sea un juego por turnos no simultáneos ya desequilibra el juego.

    Si el ajedrez no está 100% equilibrado, imaginate tu un juego como wh…

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  7. @Berzo:

    Pero una cosa es que la partida esté equilibrada y otra que lo estén los ejércitos. Para entendernos, en el ajedrez blancas y negras sí estarían equilibradas movieran en primer lugar la mitad de las partidas cada una. Lo mismo en el warhammer: no se puede (ni creo que fuera buena idea) conseguir el equilibrio en las partidas individuales, pero sí debería haber equilibrio al sumar todas ellas.

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