[Warhammer] Informe de batalla: Corrupción contra danza

Saludos, Señores de la Guerra.

Un genial informe de batalla para despedir el mes, entrada invitada de Marc Llinàs, para Warhammer 6ª Edición usando Manuscritos de Nuth.

¡Buenas! Me llamo Joan y hoy os traigo un informe de batalla relatado cual bardo de corte bretoniano.

En esta batalla campal se enfrentaron dos ejércitos igual de salvajes: por un lado, la hueste piel verde de Javi, liderada por el gran chamán Wurrzag e integrada por varios bloques de infantería orca y goblin, una unidad de jabalíes, numerosa artillería y una poderosa aracnarok.

Por otro lado, la horda bestial de Marc, con Morghur a la cabeza de un ejército compuesto por rebaños de gors y ungors, varios carros, mastines, ogros dragón, centigors, un preyton y una caja con numerosos engendros ansiosos de nacer.

Para evitar confusiones, gran parte de la batalla estará narrada por aquellas dos unidades que destacaron más a lo largo de la partida: en los turnos de Javi el protagonismo recae sobre la aracnarok y sus valerosos goblins, siendo el narrador el artillero goblin Dobbo. En los turnos de Marc el narrador es un gor, llamado Zhogec, quién perteneció a uno de los rebaños más malditos de cuantos haya visto en varios años de hobby.

Espero que disfrutéis de la historia tanto como nosotros de la partida.

Préambulo

Zhogec, gor de la manada de los Manchados, olfatea ansioso el aire. A su alrededor, numerosos rebaños siguen de cerca a su venerado líder, Morghur, señor de las Calaveras. Zhogec contempla extasiado el miasma que parece emanar del sagrado chamán, mutando la naturaleza a su alrededor con los dones del Panteón. Su mera presencia ha atraído un ejército entero de Hijos del Caos hasta las tierras del sur, seguramente para cumplir con la voluntad de los Cuatro.

Entre las ruinas de una antigua ciudad, el propósito de Morghur parece haberse presentado ante ellos: una hueste de pieles verdes, cuya algarabía caótica parece corresponder a la de los rebaños mismos, se dirige hacia ellos, acompañada por una gigantesca araña y, por alguna razón, un retumbar rítmico de tambores. Entrecerrando los ojos, Zhogec alcanza a distinguir a lo lejos lo que parece ser un enorme orco enmascarado… ¿danzando sobre el lomo de un jabalí?

Morghur y la Wurrzag se disponen a entablar una discusión teológica. Evidentemente con los puños. Hablar es para “civilizados”.

Despliegue Orcos y Goblins

Despliegue Hombres Bestia

¡EMPIEZA LA BATALLA!

TURNO 1 (Javi)

Dobbo salta al ritmo canturreado por Wurrzag. El favor de Gorko y Morko fluye desde el chamán al resto del ejército, quienes ignorando sus ganas de pelearse entre ellos repiten guturalmente las palabras que canta Wurrzag, dando fuertes pisadas contra el suelo siguiendo el ritmo del cántico, el cual va en crescendo hasta alcanzar un punto álgido, momento en el que Wurrzag alza su cayado al cielo, disparando un rayo de energía verde al nublado cielo. Tras unos momentos, un gigantesco pie orco desciende de las nubes y se precipita sobre la horda de hombres bestia, aplastando un minotauro que no logra apartarse.

Soltando un grito de júbilo, las máquinas de guerra abren fuego, pero Dobbo ve que su entusiasmo no es igual a su puntería, con todos los dardos, piedras e incluso un goblin con alas de madera estrellándose inofensivamente por doquier. Pero Dobbo es mejor, sí, Dobbo les enseñará cómo se hace. Con gritos y chillidos los goblins a lomos de la aracnarok tensan el lanzarredes, colocando en él un pedrusco envuelto con telarañas, y tras un segundo Dobbo acciona el mecanismo, arrojando el proyectil en dirección donde cayó el Pie de Gorko. Como sospechaba, la piedra vuela certera (el pie había mostrado dónde tenían que disparar) y con su aguda vista ve como ésta aplasta varios perros mutantes y otro minotauro. Los artilleros goblins saltan de alegría, pero Dobbo, quién es casi 10cm más alto que sus compañeros, impone orden y les manda recargar el lanzarredes. Hay muchas bestias que matar.

TURNO 1 (Marc)

Mientras grandes dardos, piedras e incluso un pie gigante caen a su alrededor, la horda de hombres bestia se mantiene firme, sus pezuñas pateando el suelo mientras su sed de sangre se va afianzando. Entonces, Morghur suelta un poderoso bramido, dando la señal que todos esperaban. Como uno solo, todos los rebaños y manadas se lanzan hacia adelante, rugiendo y gruñendo en una marea de puro salvajismo.

Zhogec sigue su rebaño, siendo atraído instintivamente por la esencia de Morghur. De repente, dos ungors de su manada se ponen a gritar cuando sus cuerpos empiezan a derretirse en una masa gelatinosa de carne, piel y vello, fundiéndose en un solo ser del tamaño de un ogro con numerosas extremidades, garras y mandíbulas. De otro rebaño, varios ungors sufren un destino parecido y el poder corruptor que emana de Morghur los funde en un solo ser de caos puro. Viendo el favor de los Cuatro en su líder, Zhogec suelta un bramido y sigue adelante.

Los pieles verdes mantienen la formación, esperando a que las bestias se les acerquen.

TURNO 2 (Javi)

Siguiendo el ritmo marcado por Wurrzag, los guerreros orcos y goblins empiezan a maniobrar para hacer frente a las bestias que se les acercan. Desde su punto de vista aventajado, Dobbo ve como el grupo de goblins encapuchados se adelanta y libera a dos de esos zumbados que van dando tumbos con unas enormes bolas de hierro.

Weeeeeee.

El chamán goblin parece tener arcadas, y de su boca surge un rayo verde que incinera dos mastines, provocando que los otros tres animales huyan precipitadamente, alejándose rápidamente de la batalla. Un estampido y un chillido de dolor resuena en el otro lado del campo de batalla, y Dobbo se gira a tiempo de ver otro Pie de Gorko desvanecerse encima de un monstruo volador mutante, Preyto-algo, bastante vapuleado tras su encuentro con el poderoso dios orco.

¿Rayos láser en fantasy?

Los lanzapinchoz, lanzapiedroz y lanzagoblinz parece que de lanzar solo tienen el nombre, y sus disparos decepcionan incluso a un tirachinas snotling (quienes escuchan extasiados el canto de Wurrzag, bailoteando a sus pies). Por segunda vez, Dobbo y sus chikoz les enseñan cómo se hace, arrojando otra pegajosa piedra con marcada precisión a la cabeza de un enorme ogro dragón, arrancándosela de cuajo y provocando el pánico en sus dos compañeros.

“Chequeo de pánico con liderazgo ocho, seguro que seguirán firmes… ”

TURNO 2 (MARC)

Zhogec se agacha instintivamente cuando una piedra vuela por encima de su manada y mata de un golpe a un enorme ogro dragón. Los otros dos entran en pánico y hacen un amago de huir, pero Morghur suelta un rugido apenas han recorrido unos metros y éstos se detienen en seco. Inspirados por el poder de Morghur, los rebaños siguen adelante, inclusive los Manchados. A lo lejos, Zhogec distingue a los centigors y al Preyton cargando contra varias máquinas de guerra, cuyas cobardes dotaciones huyen nada más verlos. ¡Nada puede contra los hijos verdaderos del Caos!

Entonces, un grito a sus espaldas hace que se gire, y con horror ve como uno de los ungors se ha convertido en una masa gelatinosa de carne que, como una manta de piel, se alza y empieza a tragarse a gors y ungors por igual en su rebaño. Viendo el horrible destino que se le acerca, Zhogec y los miembros restantes de su manada huyen precipitadamente del engendro que se gesta, y en su precipitación por alejarse del monstruoso ser no perciben el pequeño goblin que zarandea una enorme bola de hierro hasta que le dan alcance, siendo 6 de ellos alcanzados de inmediato y arrojados por el aire hechos un amasijo de carne y sesos revueltos, quedando solamente Zhogec y dos gors.

¡Corred insensatos! ¡NOOO, por allá no!

TURNO 3 (Javi)

Dobbo da saltironcitos de malvada alegría. Morko y Gorko sin duda están de su parte, puede que gracias a la presencia del llamado “mejó chamán de todoz loz tiempo”. Su canturreo constante, de hecho, parece estar reprimiendo las ansias de pelea de los orkos y goblins a su alrededor, actuando éstos con extraña disciplina y tino. Bueno, excepto los taraoz de los zalvajez, quienes al ver 3 gors cerca (los cuales parecen haber sido fruto de un mal de ojo o algo) sueltan un grito de guerra y se lanzan a por ellos, aunque al alejarse éstos pierden las ganas y terminan avanzando unos pocos metros.
Los goblins que habían abandonado sus máquinas de guerra sorprendentemente vuelven a la lucha (puede que el valor de Dobbo y sus compañeros silvanoz les haya inspirado), aunque los encapuchados toman de su propia medicina cuando uno de los fanáticos que habían soltado da la vuelve y se lanza sobre ellos, mandando a varios por los aires para disfrute de los demás pieles verdes a su alrededor.

Los cantos de Wurrzag vuelven a subir en crescendo, y un aluvión de energías verdosas recorren el campo de batalla: Gorko decide honrar a sus guerreros dando un paseo, aplastando por el camino al Preyton, un centigor y dándole una dolorosa patada a un minotauro, quién mira con ojos sorprendidos al pie mágico que se desvanece ante sus ojos.

Dobbo ordena disparar el lanzarredes, pero justo antes de disparar se da cuenta de que sus chizos, en lugar de una piedra, han cargado como proyectil uno de los huevos de la aracnarok. Soltando un grito, salta sobre el goblin que se disponía a accionar el mecanismo y le asesta un puñetazo, insultando al resto de que cambien el proyectil. Nunca hay que enfadar a dios araña.

TURNO 3 (MARC)

Zhogec, jadeando por la carrera que se ha pegado, se detiene junto a sus dos compañeros para recuperar el aliento… momento en el que éstos dos se desploman en el suelo, su carne fundiéndose y creando otro balbuceante engendro. Soltando una maldición, Zhogec se aleja corriendo del nuevo ser, pero entonces a su derecha ve al goblin maníaco que antes había acabado con la mitad de su rebaño blandiendo la bola encadenada. Oh no.

Mientras, rugiendo y bramando los minotauros corren de cabeza (literalmente) contra los orkos salvajes, empalándolos con sus cuernos haciéndolos trizas con poderosos tajos. Un orko logra evitar los golpes y hundir su rebanadora en el pecho del minotauro que había sido herido por ese pie mágico extraño, logrando acabar con la enorme criatura, pero el resto de los minotauros ignoran al caído y siguen masacrando a los orkos brutalmente hasta que éstos tratan de huir, siendo pisoteados sin misericordia.

Con los ojos borrosos, Zhogac distingue a penas el momento en que la horda de bestias se abalanza sobre las filas pieles verdes.

Los goblins encapuchados sufren un destino similar a manos de un carro, cuyas ruedas y tuskgors aplastan sin misericordia a los pequeños pieles verdes (aunque los 3 mastines que lo acompañaban se topan de frente con uno de esos fanáticos y acaban hechos pedazos). Al mismo tiempo, los engendros salen del bosque, y uno de ellos empieza a comerse a varios snotlings.

En el otro flanco los centigors, al verse privados de su presa anterior, descorchan sus pellejos de alcohol y se emborrachan con tal presteza que terminan cargando con un frenesí salvaje al flanco de un regimiento de guerreros orkos, quienes al verse sorprendidos son incapaces de presentar ninguna resistencia y son barridos por los embriagados centauros, chocando estos con la pequeña unidad de orkos negros, que se preparan para enseñarles cómo luchan los orkos de verdad.

¡Hic! Páshame la botella, que tengo sed, ¡hic!

TURNO 4 (Javi)

Dobbo, a lomos de la houda de la aracnarok, ve el giro repentino que ha tomado la batalla con horror. En un momento casi toda la infantería del ejército ha sido aniquilada de manera brutal, y los hombres bestia campan por doquier. El chamán goblin nocturno, único superviviente de su unidad y de facto general del ejército, ve al carro que se aproxima y huye corriendo.

¡Gorko y Morko no me pagan lo bastante para ézto! ¡Zayonara chavalez!

Entonces, el lanzagoblins, quien había pasado toda la batalla arrojando a valerosos pilotoz a una rocosa muerte contra el suelo logra acertar por fin a su objetivo (el hecho que estuviera a 5 metros puede que ayudara), pero aunque causa graves daños, el carro sigue rodando, y lo mira con malas intenciones.

Weeeeee ¡CRASH!

Dobbo observa con cierta sorna cómo el lanzapiedroz y el lanzapinchoz del centro también deciden por fin seguir su ejemplo y acertarle a algo, muriendo algun ungor por lo lejos y recibiendo un minotauro especialmente grande un dardo en una pierna.
En mitad del pánico general, la aracnarok suelta un rabioso chillido y carga contra un engendro salido del bosque, hendiendo sus mandíbulas envenenadas en él y matándolo tan rápida y brutalmente que una manada cercana decide huir en dirección contraria.

Impertérrito a las pérdidas de su ejército, Wurrzag carga contra un engendro cercano mientras Morghur lo contempla desde el bosque.

Lleno de poder mágico, Wurrzag empieza a lanzar hechizos a diestro y siniestro. Dos veces un pie gigante aplasta a Morghur, pero en ambas se levanta solo algo magullado. Gorko, visiblemente enfadado por esa “cabra mutante” que no ha logrado aplastar, decide volver a su hogar, destruyendo al carro de garragor del Beligor del ejército y dañando un desafortunado jinete de jabalí. Visiblemente sorprendido por la falta de favor de Gorko, Wurrzag se distrae y termina huyendo del engendro, mientras en el flanco derecho los orkos negros obligan a los centigors a huir.

A lo lejos, A Dobbo le parece escuchar el solitario bramido de una cabra seguida de un sonoro ¡CHOF! y la risa de un fanático goblin…

Beeeeee… ¡Chof!

Aquí termina el relato según Zhogec, desafortunado gor de la más desafortunada manada.

El fanático, después de dar tumbos un rato, se estranguló en el turno 5.

En paz descansen.

TURNO 4 (Marc)

Ignorando las heridas sufridas por la magia del piel verde, Morghur sigue caminando tranquilamente por el bosque mientras los árboles se retuercen (y un gor es aplastado por un fanático).

Ante él, un engendro carga a la masa de snotlings en apoyo del otro, devorando entre ambos las pequeñas y molestas criaturas.

Los ogros dragón, tras haber permanecido en la retaguardia gran parte de la batalla, ven por fin una ocasión para conseguir la gloria y cargan a la gigantesca aracnarok por su espalda. Morghur mira extrañado a la gran araña, y se le acerca como ensimismado. Al momento de acercarse, un goblin cae de la houda, gritando y rasgándose la piel mientras se convierte en un pequeño engendro verdoso, el cual se revuelve contra su antigua montura.

A pesar de recibir varios golpes y de que algunos goblins son derribados de la houda, la enfada araña se revuelve y atraviesa con su aguijón uno de los ogros, obligando al restante a retirarse precipitadamente.

En el flanco izquierdo, un carro de Tuskgors experimenta una mejor fortuna, y las cuchillas de sus ruedas y sus tripulantes y bestias siegan los jabalíes derribando a 6 jinetes, dejando a uno solo, quien se aleja huyendo del campo de batalla.

TURNO 5 (Javi)

Wurrzag, viendo el desastre en que se ha convertido el ejército al que se unió, decide que éste sin duda ha perdido el favor de Gorko y Morko, y por lo tanto también el suyo, por lo que decide marcharse a lomos de su querido jabalí, completamente ileso.

Dobbo, viendo al último líder del ejército abandonarlos, entra un momento en pánico, pero una vocecita en su cabeza le dice “Dobbo, ez tu momento de brillar”. ¡Claro! Ahora él es el más importante, ¡es el momento que un nuevo jefe tome el mando! Tomando las riendas del asunto, dirige la aracnarok en su pelea contra el engendro, acabando fácilmente con el ser. A su lado, los orkos negros cargan a los centigors y les fuerzan a huir. El lanzapinchoz central parece haber afinado por fin la mira de su máquina, pues logran acertarle al último minotauro, dejando al Héroe minotauro solo y herido.

Sin que nadie lo sepa, en el flanco izquierdo, tras la aniquilación y huida de los jinetes de jabalí, la dotación del último y solitario lanzapinchoz descorcha su último barrilete de cerveza de hongo, y tras compartir el alcohol restante, giran la máquina y ensartan un beligor que había perdido su carro, cogiendo sus herramientas en espera de enfrentarse al carro que aún queda en su flanco.

TURNO 5 (Marc)

Morghur observa decepcionado como una manada cercana a la aracnarok huye por el terror que ésta les infunde. A sus espaldas, los carros de tuskgors aniquilan al lanzapinchoz del flanco izquierdo y el lanzagoblins, mientras los centigors, demasiado borrachos para entender que están en peligro, se reagrupan, y se quedan mirando los orkos negros que se les acercan amenazadoramente.

El último ogro dragón también recupera su valor (a la fuerza, pues la voluntad de Morghur les impide abandonar), y el malherido ejército de bestias se cierra sobre los pieles verdes restantes, aunque no parece que vayan a poder atraparlos.

TURNO 6 (Javi y Marc)

Embriagado de poder, pero sabiendo que el campo de batalla está perdido, Dobbo dirige a la aracnarok hacia la salida más cercana mientras vocea a los supervivientes que le sigan. Por el camino se topa con una manada que intentaba huír, aplastando bajo las patas acorazadas de la araña tanto gors como ungors. Mientras, los orkos negros, no viendo más salidas, se abren paso a través de los centigors, acabando con los que quedaban, y a regañadientes siguen la dirección que Dobbo les señala.

Un poco más lejos, el último lanzapinchoz trata de recargar su máquina, pero entonces se dan cuenta de la presencia de Morghur, y su instinto les dice que ese hombre bestia es mal asunto, por lo que huyen sabiamente del campo de batalla.

Agotados y heridos por la batalla, los hombres bestia ven como los últimos pieles verdes abandonan el terreno, siguiendo un ruidoso goblin encima de la aracnarok, y dejándoles en posesión de un campo cubierto de muertos.

RESULTADO: VICTORIA MARGINAL DE LOS HOMBRES BESTIA

+10

Acerca de Namarie

Multifriki, aficionado al cine, a los cómics y a los wargames, en especial Warhammer (Fantasy). Co-creador de Cargad y creador de los Manuscritos de Nuth.

3 comentarios en «[Warhammer] Informe de batalla: Corrupción contra danza»

  1. Moltes gràcies per compartir-ho amb tots, molt guapa la batalla i l’informe

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  2. Brillante! Que guay ver bestias en informe de batalla. Y es la pimera vez que veo una foto de morgul por detras!

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