Os traigo el post de la escalada que ha escrito MalvadoIngles. A disfrutarlo.
Saludos, señores de la guerra,
Con un poco de retraso, pero aquí tenéis mi primera entrega de la escalada. La cosa se me ha puesto un poco complicada: logré terminar la banda a tiempo (lo que significa que guardé el pincel apenas unas horas antes de quedar con Lord Darkmoon y McAllus), pero sufrí un desgraciado accidente de traslado. así que he tenido que sustituir algunas piezas y repintar algunos desconchones, como podéis comprobar en esta foto de la partida.

La verdad es que me ha costado más pintar las minis de lo que pensaba, y aun así no estoy demasiado contento con el resultado. En parte es por el material: no sé qué tiene el metal de Carnevale, pero la pintura no agarra bien, sobre todo en los bordes (uso Citadel y Vallejo). Por otra parte, es culpa mía: estoy acostumbrado a pintar marines, y estas minis no tienen nada que ver, ni en proporciones, ni en superficies, ni en esquemas. Hablando del esquema, como no tenía ni idea de cómo pintarlos, al final me acordé del consejo con el que me machacaban al empezar: pinta ejércitos, no miniaturas. Así que eso hice. He utilizado los mismos colores principales (blanco, azul y rojo) en distintas partes de cada miniatura, y alguno secundario de unión (marrón y un gris plomo oscuro) en algunas de ellas. La idea es darles algo de cohesión que parezcan más una banda de Mordheim que un grupo de nobles cada uno de su padre y de su madre.
Aquí os pongo las fotos (disculpad la calidad, es foto de móvil…).

La obligada foto de familia

El líder de la banda

Los guardias de Venecia

Los guardias de Venecia
Sí, el de arriba es manco. Podía contaros un rollo sobre que el bigote le hace parecer veterano y me gustaba el rollo de las heridas de guerra, pero en realidad es que en el accidente perdió la mano y no he encontrado ninguna otra proporcionada con que sustituírsela. Así que tiré por la calle de enmedio; pintar la manga como un muñón.

Noble ludópata

Noble ludópata
Y los nobles ludópatas (con un guardia chupacámara incluído). Como veís, he tenido que sustituírle la cabeza al hombre. No ha sido fácil encontrar una que no pareciera grotescamente grande…
Como han comentado McAllus y Lord Darkmoon, sólo estuve presente en la primera partida, que fue entre los Rashaar de McAllus y mis Patricios. Hicimos una prueba antes con un combate individual, y vimos que efectivamente dos miniaturas normales están bastante empatadas: o no se pueden herir, o lo tienen bastante difícil, así que el combate puede durar indefinidamente. Usar los puntos de karma ayuda, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de minis tienen sólo tres o cuatro puntos, y recuperan uno cuando matan a un enemigo (dos si acaban con el líder), con lo cual es un boost muy útil, pero que sólo dura un turno o dos. En resumen, que se puede usar cuando necesitas acabar con un enemigo muy tocado en un turno determinado o tienes que hacer tiradas muy complicadas. La excepción, claro, son los Doctores, pero ahí ya no me meto porque Lord Darkmoon lo ha explicado muy claramente.
Los puntos de mando, sin embargo, me parecen mucho más tácticos, y creo que es uno de los puntos fuertes del juego. Puedes gastarlos para hacer que tus minis hagan acciones adicionales, pero como también se suman a la tirada para ver quién empieza cada turno, si los gastas demasiado rápido te puedes encontrar en una desventaja. Por ejemplo, en uno de los combates, uno de mis guardias y mi noble estaba trabado con el hechicero de McAllus. Si hubiera empezado él, podría haberse destrabado y dejarme doradito a rayazos, pero como empecé yo, pude atacarle con todo casi dos turnos seguidos antes de que él pudiera reaccionar.
Por lo demás, la verdad es que el juego está muy bien, pero se nota que es una primera edición. Le falta “chicha”, y hay algunas reglas que necesitan una vuelta más, porque se contradicen con otras o porque dan lugar a situaciones extrañas. Por ejemplo, la regla fascinación significa que tus miniaturas se ven perturbadas por la naturaleza extraña del enemigo y atacan con menos eficacia, pero causar fascinación no cancela la de los demás, por lo que dos criaturas igualmente arcanas luchando se ven afectadas… y eso sólo contribuye a ralentizar el combate aún más, porque estas criaturas no suelen ser demasiado ofensivas. O la regla de miedo: cuando una criatura que lo causa te ataca, debes chequear moral con un penalizador o ganar un marcador de aturdido. El penalizador es tan fuerte que a menudo tendrás que tirar con un dado o hasta con ninguno (teniendo que gastar puntos de mando para tirar). ¡Incluso si el enemigo falla todos sus ataques! Eso hace que se den situaciones raras como la que comentaba McAllus: uno de sus Profundos atacando a uno de mis guardias, que tienen mucha protección: como ya estábamos trabados, el dedicaba todas sus acciones a atacarme, golpeando tres veces por turno. Es decir, tres chequeos de moral, aunque la mayoría de las veces no consiguiera hacerme daño. Mi guardia gastaba una de sus acciones en despejarse, y la otra en atacar… normalmente para no conseguir nada. Y así se quedaron toda la partida.
Dicho lo cual, el juego se aprende relativamente rápido (sobre todo si tienes a Lord Darkmoon cerca para recordarte las cosas!) y a pesar de todo nos dio tiempo a echar dos partidas en una tarde, con despliegue, presentaciones y charla de viejos wargameros incluídas. Así que ya sabéis, probadlo, porque es un juego relativamente barato, ¡y comentad qué os parece!